nino-violencia

¿Qué pasa cuando un niño sufre violencia?

Hemos sabido de casos en donde los niños sufren violencia, en su familia, en la escuela, en sus hogares sustitutos. Está violencia es física y psicológica, la mayoría de las veces van juntas, otras veces acompañadas también de abuso sexual.

Niños que no han recibido la mínima muestra de amor y cuidado. Que de quien esperan que los quieran y los contengan no reciben nada de eso.

¿Qué pasa con la psique de estos pequeños?

Los niños que crecen con la violencia están expuestos, con frecuencia, a la posibilidad de un desarrollo emocional patológico. Según Erickson –Milton Erickson sentó las bases de importantes líneas dentro de la psicoterapia breve, la PNL y la Terapia sistémico Estratégica-, aprender a tenerle confianza a una persona es la tarea principal de los niños durante el primer año de vida.

La confianza ofrece el fundamento necesario para el desarrollo futuro y crea la base para la confianza propia y el respeto a sí mismo.

Se pueden generar trastornos emocionales a lo largo de su vida y desarrollar trastornos mentales cuando estos niños sean adultos.  Esto difiere mucho de la fuerza emocional, de la estructura de personalidad, del equipo emocional de cada uno. No todos los menores que son expuestos a violencia generan los mismos problemas.

¿Qué puede desarrollar un niño?

  • Ansiedad
  • Depresión
  • Percepción de la realidad negativa
  • Conducta agresiva
  • Trastornos del sueño
  • Problemas de aprendizaje

Por mencionar algunos.

Los niños comienzan a percibir e integrar la violencia como parte normal de su vida, como si fuese algo que todos viven, aumentando su riesgo de vivir en situaciones violentas, ya sea como abusadores o como victimas.

Cuando la energía de los niños se consume en su defensa propia o en los miedos producidos por la violencia, tienen mayores dificultades en la escuela. Los niños traumatizados por la violencia pueden padecer de una memoria distorsionada y sus capacidades pueden ser perjudicadas.

Los niños quienes han sido víctimas o que han visto a otras víctimas de la violencia pueden tener dificultades en su trato con otras personas. La ira que comúnmente acompaña a estos niños tiene una gran posibilidad de incorporarse a sus estructuras de personalidad.  La carga de dicha ira dificulta el control de su propio comportamiento.

Es posible que los niños quienes viven en un ambiente de violencia repriman sus sentimientos. Este mecanismo de defensa los afecta en su vida inmediata y puede causar un desarrollo patológico a largo plazo, puede interferir en su capacidad de comprensión e interacción con otras personas de manera significativa.

Publicado en Escuela para padres, Noticias Recientes, Recursos y etiquetado , , , , , , .

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *